La caída de la producción industrial alemana en diciembre expone las frágiles perspectivas económicas de la eurozona. Con un descenso mensual del 1,6 por ciento en la producción fabril y un índice de gerentes de compras que confirma la contracción manufacturera por segundo mes consecutivo, la mayor economía europea enfrenta presiones crecientes que ponen en duda la sostenibilidad de la recuperación regional.

Los datos oficiales publicados el lunes 1 de enero por la oficina de estadísticas de Alemania marcan un cierre de año que muchos economistas calificaban como «negro 2023» para las fábricas alemanas. El mismo día, el Índice de Gerentes de Compras (PMI) final del Hamburg Commercial Bank (HCOB) ubicó la manufactura de diciembre en 47,0, por debajo de los 48,2 de noviembre y peor que el consenso de economistas, señalando una contracción más marcada de la esperada inicialmente.

El impacto en la producción

La producción industrial cayó 1,6 por ciento respecto a noviembre, cerrando lo que muchos analistas describieron como un 2023 en clara contracción para las fábricas alemanas. El descenso llegó tras un repunte breve en octubre y disipó esperanzas de que la demanda invernal estabilizara el sector. En términos interanuales, la producción se desplomó más aún, alimentando preocupaciones sobre si el modelo exportador alemán mantiene vigencia frente a órdenes globales débiles y fricciones de oferta persistentes.

Las ramas intensivas en energía como química y metales soportaron nuevamente el impacto más severo, mientras que la producción automotriz, normalmente un punto fuerte, retrocedió ante el enfriamiento de la demanda interna y externa. El deslizamiento fue generalizado: bienes de inversión, bienes intermedios y bienes de consumo se contrajeron simultáneamente.

La encuesta confirma el deterioro

Los datos duros encontraron resonancia en el PMI final de diciembre, compilado por S&P Global y Hamburg Commercial Bank. El índice llegó a 47,0, decisivamente por debajo de la línea de 50 puntos que separa expansión de contracción y inferior al estimado preliminar de 47,7 publicado a mediados de mes.

Los subíndices pintaron un cuadro aún más sombrío. La producción cayó por primera vez en diez meses, los nuevos pedidos se contrajeron marcadamente, y los pedidos pendientes continuaron siendo liquidados en lugar de reabastecerse. Las empresas reportaron demanda más débil de clientes tanto domésticos como de exportación, indicando que el descenso de diciembre forma parte de una tendencia más persistente que de un paréntesis invernal pasajero.

Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank, advirtió que el deterioro en pedidos «genera dudas significativas sobre las perspectivas económicas al inicio de 2024». También señaló que las presiones de costos en el sector servicios repuntaron, complicando la tarea del Banco Central Europeo mientras equilibra estabilidad de precios contra crecimiento.

Panorama más amplio de la eurozona

En toda la eurozona, el PMI de manufactura de diciembre se moderó a 49,2, mientras que el indicador de servicios se situó en 52,6. Aunque el bloque en conjunto permanece próximo al estancamiento antes que a la recesión abierta, Alemania, la locomotora tradicional de crecimiento, ha actuado cada vez más como un lastre. Francia ofreció uno de los pocos bolsones de resiliencia.

El PMI manufacturero francés rebotó a 50,6, apoyado por demanda externa más fuerte y mejoras tentativas en nuevos pedidos. Los analistas aún señalaron la incertidumbre política sobre el presupuesto nacional como un riesgo continuo. En conjunto, los caminos divergentes de las dos mayores economías de la eurozona complican la formulación de políticas y contribuyen a un cuadro de recuperación fragmentado.

Reacción de los mercados

Los mercados de valores europeos reaccionaron con cautela ante las cifras desalentadoras alemanas, con el DAX retrocediendo 0,3 por ciento el martes mientras índices más amplios como el EURO STOXX 50 avanzaron 0,4 por ciento, impulsados por acciones de lujo y financieras. Los contratistas de defensa, que habían subido durante la mayor parte de 2023, enfrentaron presión renovada de venta frente a esperanzas de desescalada en Ucrania, llevando a la baja a Rheinmetall, Leonardo y Thales.

En operaciones de divisas, el euro se mantuvo cerca de máximos de tres meses alrededor de $1,175, apoyado por percepciones de que el Banco Central Europeo resistirá recortes de tasas tempranos incluso mientras el crecimiento se desacelera. Los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años apenas cambiaron, situándose cerca del 2,85 por ciento, reflejando una pugna entre datos débiles e inflación persistente del sector servicios.

Causas subyacentes

Varios factores se han combinado para presionar a los fabricantes alemanes:

Demanda externa: El enfriamiento del crecimiento en China y Estados Unidos ha reducido los pedidos de maquinaria, automóviles y químicos, productos tradicionales de exportación alemana.

Costos de energía: Aunque los precios mayoristas del gas natural están muy por debajo de los máximos de 2022, permanecen por encima de promedios previos a la pandemia, erosionando la competitividad de costos, especialmente en sectores intensivos en energía como química básica y acero.

Cadenas de suministro: Aunque los cuellos de botella agudos de 2021-22 se han aliviado, las empresas aún reportan demoras en componentes críticos y enfrentan costos de seguros de envío más altos ante tensiones geopolíticas en el Mar Rojo y otros lugares.

Incertidumbre doméstica: Una resolución del tribunal constitucional sobre financiamiento presupuestario a finales del año pasado obligó a Berlín a revisar planes de gasto, alimentando dudas sobre incentivos futuros a la inversión como subsidios de tecnología verde.

Señales comparativas

La desaceleración de Alemania contrasta con desempeño relativamente más fuerte en partes del sur de Europa, donde turismo y servicios han ofrecido un amortiguador. Italia y España registraron ganancias moderadas en bolsa, y sus economías de servicios continúan beneficiándose de demanda reprimida post-pandemia. Sin embargo, analistas advierten que si la caída alemana se profundiza, efectos secundarios mediante cadenas de suministro y canales de demanda podrían aún afectar a estos países más adelante en 2024.

Perspectiva de política

Para el Banco Central Europeo, que se reúne el 18 de enero, el conjunto mixto de datos presenta un dilema. Por un lado, presiones persistentes de precios en el sector servicios y aumentos salariales crecientes argumentan contra flexibilizar la política monetaria de forma prematura. Por otro, la contracción aguda en la industria alemana podría intensificar llamados, especialmente de cabildos empresariales, por condiciones más sueltas o apoyo crediticio dirigido.

La política fiscal alemana también se encuentra en flujo. El ministro de Finanzas Christian Lindner ha prometido respetar el «freno de deuda» constitucional del país, que limita déficits estructurales, pero la resolución judicial de diciembre ha reducido el margen de maniobra para estímulo. Con socios de coalición divididos sobre prioridades, que van desde inversión climática hasta defensa, la capacidad de Berlín para inyectar un impulso de demanda oportuno permanece incierta.

Perspectivas de recuperación

Los economistas consultados por Hamburg Commercial Bank esperan que el PMI alemán se mantenga por debajo de 50 al menos durante el primer trimestre de 2024, con la producción industrial probablemente registrando solo ganancias marginales mensuales, si es que las hay. Un repunte significativo requeriría un aumento sincronizado en la demanda global, señales fiscales domésticas más claras y alivio continuo de fricciones de oferta, ninguno de los cuales parece asegurado.

Aún existen algunos brotes verdes. Los libros de pedidos en el sector manufacturero francés, frecuentemente un indicador anticipado de flujos comerciales continentales, mejoraron notablemente en diciembre. Si ese impulso se sostiene y alimenta a las exportaciones alemanas, el PMI podría estabilizarse hacia mediados de año. Además, la inversión acelerada en infraestructura energética y digitalización bajo la Facilidad de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea puede elevar gradualmente los pedidos de bienes de capital.

Análisis e implicaciones

A mediano plazo, los últimos datos intensifican el debate sobre el modelo de crecimiento alemán. La dependencia de grandes pedidos de maquinaria personalizada y demanda automotriz global tenía sentido en un mundo de reglas comerciales estables y energía barata. Los choques duales de la pandemia y la invasión rusa de Ucrania han expuesto vulnerabilidades y planteado preguntas sobre diversificación.

Algunos analistas argumentan que Alemania debe pivotar hacia servicios de mayor valor y tecnologías verdes para recuperar impulso, señalando la resiliencia de su PMI de servicios e fuertes vínculos universidad-industria. Otros contrarrestan que la ventaja comparativa del país aún radica en ingeniería de precisión y que la debilidad actual es cíclica más que estructural.

Cualquiera sea la interpretación, la caída de producción del 1,6 por ciento en diciembre y el PMI por debajo de 50 subrayan que 2024 comienza con Alemania en una posición precaria. Los responsables de políticas en Berlín y Fráncfort enfrentan la tarea delicada de apoyar la demanda sin avivar la inflación, todo mientras navegan restricciones políticas en casa y en el exterior. La forma en que calibren esa respuesta podría determinar si el corazón industrial de Europa recupera su ritmo o se desliza hacia un malestar más prolongado.

Fuentes

  • https://www.swissinfo.ch/spa/la-producci%C3%B3n-industrial-en-alemania-cae-en-diciembre-para-cerrar-un-2023-negro/72333562
  • https://www.lanacion.com.ar/agencias/datos-macro-el-hcob-pmi-final-manufacturero-de-alemania-se-situa-en-el-470-en-diciembre-peor-de-lo-nid02012026/