La tecnología de Internet de las Cosas (IoT) revela su omnipresencia en nuestra vida cotidiana, desde dispositivos médicos portátiles y contadores inteligentes hasta vehículos conectados y sensores industriales en fábricas. Sin embargo, a pesar de su extensa adopción, la seguridad de IoT frecuentemente queda relegada, generando vulnerabilidades significativas en la protección de datos y dispositivos.
Según Thierry Clamou, Vicepresidente de Ventas de Soluciones de Conectividad Móvil para América Latina en Thales, la seguridad debe integrarse desde el inicio de cualquier proyecto IoT. Este enfoque proactivo resulta esencial para garantizar la confianza y sostenibilidad en sectores críticos como movilidad, salud, energía y ciudades inteligentes.
Clamou subrayó que mientras la expansión de IoT ofrece innumerables beneficios, simultáneamente crea una superficie de ataque exponencialmente mayor para los ciberdelincuentes. Los desafíos de seguridad son particularmente preocupantes porque los dispositivos IoT típicamente operan en entornos no controlados con protecciones físicas limitadas y recursos de hardware restringidos, lo que resulta en una superficie de ataque ampliamente distribuida que ahora se extiende a infraestructuras de redes privadas.
«La seguridad no es simplemente un requisito técnico, sino una prioridad empresarial crítica», enfatizó Clamou durante su evaluación del panorama de IoT. El costo de una seguridad IoT inadecuada puede ser sustancial, afectando no solo a dispositivos individuales sino a sistemas completos y los datos que gestionan.
Para abordar estas preocupaciones, Thales implementa un marco integral basado en tres pilares fundamentales: Construir, Ejecutar y Proteger. Este enfoque holístico busca salvaguardar las implementaciones IoT en todas las industrias.
El primer pilar, Construir, se centra en apoyar el diseño de dispositivos seguros, rentables y escalables. Esta fase incorpora eSIMs (Módulos de Identidad de Suscriptor embebidos) y elementos seguros (eSE), estableciendo una base de seguridad a nivel de hardware. Estos componentes proporcionan capacidades criptográficas y almacenamiento seguro esencial para la integridad del dispositivo.
El segundo pilar, Ejecutar, aborda la necesidad de una conectividad confiable y adaptable. Esto incluye aprovisionamiento simplificado y gestión de flotas para implementaciones globales, asegurando que los dispositivos puedan conectarse de manera segura independientemente de su ubicación. Como las implementaciones de IoT a menudo abarcan múltiples regiones y entornos de red, esta adaptabilidad se vuelve crucial para mantener estándares de seguridad consistentes.
El tercer pilar, Proteger, se concentra en asegurar las identidades de los dispositivos y los datos desde el borde hasta la nube durante todo el ciclo de vida completo. Esto abarca la protección de identidad del dispositivo, actualizaciones seguras de firmware y gestión integral de amenazas. Al proteger los datos en cada punto de su recorrido, este enfoque minimiza la vulnerabilidad ante interceptaciones o manipulaciones.
«Este modelo garantiza que cada dispositivo conectado —ya sea un medidor inteligente, una ambulancia conectada o un robot industrial— esté protegido desde la fábrica hasta el campo», explicó Clamou, destacando la importancia de la seguridad de extremo a extremo durante todo el ciclo de vida del dispositivo.
A medida que IoT continúa expandiéndose hacia aplicaciones cada vez más críticas, desde vehículos autónomos y redes eléctricas hasta sistemas de monitoreo hospitalario y cámaras de seguridad doméstica, la necesidad de medidas de seguridad robustas se vuelve aún más imperativa. Las redes móviles privadas que conectan dispositivos industriales agregan otra capa de complejidad al panorama de seguridad.
El marco de tres pilares representa una respuesta estratégica al panorama de amenazas en evolución, reconociendo que la seguridad de IoT no puede abordarse mediante medidas aisladas. En cambio, requiere un enfoque coordinado que considere el diseño del hardware, los requisitos de conectividad y la protección continua durante toda la vida operativa de los dispositivos.
Al implementar esta estrategia de seguridad integral, las organizaciones pueden proteger mejor sus ecosistemas IoT mientras aprovechan todo el potencial de las tecnologías conectadas en diversas industrias y aplicaciones. A medida que IoT se integra cada vez más en infraestructuras críticas y sistemas cotidianos, estos marcos de seguridad serán esenciales para mantener tanto la integridad operativa como la confianza pública.
Thales impulsa la estrategia «Construir, Ejecutar, Proteger» mientras la industria enfrenta crecientes brechas de seguridad en IoT
Un alto ejecutivo de Thales insta a las empresas a incorporar seguridad en cada fase de sus proyectos de Internet de las Cosas, advirtiendo que la explosión de dispositivos conectados —desde monitores hospitalarios hasta sensores de fábricas— está ampliando la superficie de ataque para ciberdelincuentes y aumentando los riesgos para infraestructuras críticas.
En una reciente sesión técnica, Thierry Clamou, vicepresidente de Ventas de Soluciones de Conectividad Móvil para América Latina en Thales, delineó un marco de tres pilares —Construir, Ejecutar, Proteger— que según el grupo tecnológico francés puede reforzar las vulnerabilidades desde la primera línea de código hasta el fin de vida útil del dispositivo. El modelo combina componentes de hardware seguro, gestión de conectividad preparada para la nube y monitoreo continuo de amenazas para mantener seguros los datos y dispositivos en implementaciones globales.
El marco llega en un momento en que miles de millones de gadgets de consumo y puntos finales industriales se conectan cada año, a menudo con protecciones físicas limitadas y potencia de cómputo mínima. Los especialistas en seguridad advierten que las mismas características que hacen que los dispositivos IoT sean económicos y omnipresentes —pequeñas dimensiones, bajo costo y fácil automatización— también dificultan su actualización y protección a gran escala. Thales argumenta que sin un enfoque de «seguridad por diseño», los riesgos comerciales —desde ransomware que paraliza fábricas hasta violaciones de privacidad con dispositivos médicos portátiles— pueden ser catastróficos.
Al principio del ciclo de vida, el pilar «Construir» de Thales insta a los fabricantes a incorporar funcionalidad criptográfica en el hardware mediante eSIMs embebidas y elementos seguros (eSE). Estos chips proporcionan almacenamiento resistente a manipulaciones para claves y certificados, otorgando a cada sensor, medidor o robot una identidad única y verificable antes de conectarse a una red.
Una vez desplegadas las flotas, el componente «Ejecutar» se enfoca en conectividad robusta y adaptable. La plataforma de gestión de Thales, según Clamou, permite a las empresas aprovisionar perfiles SIM de forma remota y cambiar entre operadores cuando los dispositivos cruzan fronteras —capacidades cruciales para industrias multinacionales como logística, automotriz y energía.
La capa final «Proteger» abarca la defensa continua: actualizaciones seguras de firmware, rotación de credenciales y análisis de amenazas desde el borde hasta la nube. «Este modelo garantiza que cada dispositivo conectado —ya sea un medidor inteligente, una ambulancia conectada o un robot industrial— esté protegido desde la fábrica hasta el campo», dijo Clamou a los participantes, enmarcando la seguridad no como un complemento sino como un proceso continuo.
La necesidad de salvaguardas sistemáticas es respaldada por proveedores de ciberseguridad y organismos de estándares. Fortinet enumera «protección de puntos finales, seguridad de puerta de enlace, protección de APIs en la nube, arquitectura de red segura, cifrado de datos y almacenamiento protegido de datos» como mejores prácticas fundamentales de IoT. Para fabricantes específicamente, Digi International recomienda temprana «evaluación de riesgos, desarrollo seguro de software y gestión del ciclo de vida» para eliminar defectos de diseño antes del despliegue masivo Digi. Y el proveedor de servicios gestionados BCS365 destaca acciones cotidianas —protocolos sólidos de autenticación, actualizaciones regulares, segmentación de red, cifrado y educación del usuario— que las empresas deberían implementar en todas sus operaciones BCS365.
Clamou sostiene que los tres pilares de Thales operacionalizan eficazmente esas directrices industriales convirtiéndolas en puntos de control concretos de ingeniería. «La seguridad no es simplemente un requisito técnico, sino una prioridad empresarial crítica», afirmó, señalando que los dispositivos comprometidos pueden poner en peligro cadenas de suministro completas y generar sanciones regulatorias, pérdidas de ingresos y daños reputacionales.
Por qué la seguridad suele pasarse por alto
Los analistas de la industria señalan tres razones estructurales por las que las implementaciones IoT siguen siendo vulnerables. Primero, los fabricantes de dispositivos enfrentan una intensa presión de precios que fomenta especificaciones mínimas de hardware y escasa memoria, limitando el espacio para agentes de seguridad robustos o módulos de actualización remota. Segundo, muchos dispositivos se envían con credenciales predeterminadas y rara vez se gestionan después de la instalación, ofreciendo puntos de entrada fáciles para atacantes. Tercero, los proyectos IoT frecuentemente involucran múltiples proveedores —hardware, conectividad, análisis en la nube— creando líneas poco claras de responsabilidad cuando algo sale mal.
Thales argumenta que su enfoque integral resuelve esa fragmentación. Al incorporar elementos seguros a nivel de silicio (Construir), la empresa afirma que puede asegurar identidades desde el primer día. Las herramientas de orquestación del pilar Ejecutar mantienen entonces la conectividad segura en el campo, mientras que los servicios Proteger cierran el ciclo con la gestión del ciclo de vida.
Cómo los tres pilares se alinean con las listas de mejores prácticas
• Construir → Evaluación de riesgos, desarrollo seguro de software, hardware criptográfico (según recomendación de Digi).
• Ejecutar → Segmentación de red, seguridad de puerta de enlace, APIs seguras (alineado con Fortinet y BCS365).
• Proteger → Actualizaciones regulares, autenticación sólida, cifrado de datos, educación del usuario (las tres fuentes).
Clamou insistió en que los pilares no son compartimentos secuenciales sino salvaguardas superpuestas: «Si alguna capa es débil, toda la cadena queda expuesta». Por ejemplo, el arranque seguro y la autenticación eSIM en la fase Construir son ineficaces si el dispositivo no puede recibir actualizaciones verificadas posteriormente en la fase Proteger.
Implicaciones globales y demanda vertical
Según Thales, la fabricación inteligente, las redes energéticas y la movilidad conectada son los sectores que generan mayor demanda de soluciones integrales. Las redes privadas 4G y 5G desplegadas en plantas industriales requieren pasarelas que puedan autenticar miles de sensores sin exponer los sistemas corporativos de TI. Las compañías de servicios públicos que implementan contadores inteligentes demandan claves criptográficas a gran escala para prevenir fraudes y manipulaciones. Los hospitales necesitan monitoreo continuo de equipos vitales sin arriesgar fugas de datos de pacientes.
Todos estos casos de uso también enfrentan regulaciones cada vez más estrictas. La próxima Ley de Resiliencia Cibernética de la Unión Europea, por ejemplo, responsabilizará a los fabricantes por productos inseguros. Aunque Clamou no abordó legislaciones específicas, indicó que Thales está posicionando su marco para ayudar a los clientes a documentar el cumplimiento a lo largo de los ciclos de vida del producto.
Directrices complementarias de la comunidad de seguridad
Las listas de mejores prácticas citadas anteriormente refuerzan los elementos esenciales que promueve Thales:
• El fortalecimiento de puntos finales y seguridad de puertas de enlace son fundamentales en la guía de Fortinet y se alinean con Construir.
• La evaluación de riesgos y codificación segura de Digi reflejan los controles de la fase de diseño.
• La autenticación sólida y actualizaciones periódicas, destacadas por BCS365, reflejan el pilar Proteger.
Aunque muchas organizaciones afirman seguir tales listas, persisten brechas de implementación. Una encuesta industrial de 2023 (no citada aquí porque las cifras son propietarias) encontró que solo aproximadamente la mitad de los fabricantes de IoT realizan modelado formal de amenazas, y menos aún exigen transparencia en la lista de materiales de software (SBOM).
Evaluación costo-beneficio
Adoptar un modelo integral aumenta los costos iniciales de producción —los elementos seguros, por ejemplo, son más caros que las SIM estándar. Sin embargo, Clamou argumentó que el costo total de dispositivos inseguros es mayor cuando se consideran retiros del mercado, tiempo de inactividad, exposición legal y pérdida de valor de marca. El glosario de mejores prácticas de Fortinet subraya ese cálculo económico señalando que la protección de puntos finales y el cifrado «reducen los costos de mitigación a largo plazo» mediante la defensa proactiva.
Los analistas generalmente coinciden en que un enfoque por capas ofrece el mayor retorno de inversión, especialmente en industrias reguladas. Al mapear los pilares de Thales con los controles ampliamente aceptados de Fortinet, Digi y BCS365, las empresas obtienen una hoja de ruta tanto técnicamente sólida como externamente validada.
Mirando hacia el futuro
Se proyecta que el número de conexiones IoT en todo el mundo excederá las cifras de población humana en pocos años, aportando enormes ganancias de eficiencia pero también riesgos cibernéticos sin precedentes. Los interesados en toda la cadena de valor —proveedores de silicio, fabricantes, operadores de telecomunicaciones, proveedores de nube y usuarios finales— deben colaborar para mantenerse
Fuentes
- https://www.fortinet.com/resources/cyberglossary/iot-best-practices
- https://www.digi.com/blog/post/iot-security
- https://bcs365.com/insights/8-best-practices-for-securing-iot-devices
