Ese proceso de levantamiento de información está activo. Lo que diferencia esta norma de una regulación de comando y control tradicional es su arquitectura de cumplimiento
El punto de quiebre
Durante décadas, los sistemas de refrigeración y climatización industrial en Chile operaron sin una norma específica para sus emisiones de hidrofluorocarbonos. Eso está cambiando. Con la publicación de la Resolución Exenta N.° 9.634 en 2025, el Ministerio del Medio Ambiente formalizó el inicio del proceso de elaboración de la futura Norma de Emisión de HFC, un instrumento que no existía en el marco legal chileno y que ahora avanza con participación sectorial activa.
El detonante no es solo interno. La norma se inscribe explícitamente en la Ley Marco de Cambio Climático (Ley N.° 21.455), que fija la meta de carbono neutralidad para 2050, y en los compromisos derivados del Protocolo de Montreal y su Enmienda de Kigali. Para los operadores industriales, esto significa que la regulación no responde a una iniciativa aislada: está anclada a compromisos internacionales con plazos definidos y una arquitectura legal que la obliga a avanzar.
Donde se acelero el cambio
El ministerio no solo publicó una resolución de inicio. Desde 2025 ha desplegado encuestas sectoriales y consultas técnicas dirigidas a actores de las industrias de refrigeración y climatización, recopilando antecedentes sobre costos de implementación, tecnologías alternativas, prácticas de manejo y experiencias operativas. Ese proceso de levantamiento de información está activo.
Lo que diferencia esta norma de una regulación de comando y control tradicional es su arquitectura de cumplimiento. La propuesta contempla instrumentos de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) junto con un sistema de compensación que permitirá a las fuentes reguladas cumplir parte de sus obligaciones mediante certificados de reducción o absorción de emisiones provenientes de proyectos de mitigación desarrollados en Chile. Las plantas que excedan los requisitos podrían generar excedentes verificados y convertirlos en certificados transables.
Esos certificados no serán simples declaraciones. Deberán acreditar adicionalidad, permanencia, trazabilidad, monitoreo, reporte y verificación, garantizando integridad ambiental. La coordinadora de Instrumentos de Precio al Carbono del ministerio describió el enfoque como una combinación de instrumentos regulatorios con herramientas de flexibilidad económica, orientada a incentivar reducciones verificables y fortalecer el mercado de carbono nacional.
Donde golpea esto a Gerentes de Planta
El alcance de la norma aún está en construcción, pero el ministerio ha señalado que podría cubrir las emisiones derivadas de la instalación, operación, mantenimiento y disposición final de equipos y sistemas de refrigeración y climatización en aplicaciones comerciales e industriales. Para una planta con cámaras frigoríficas, sistemas de proceso a temperatura controlada o instalaciones de climatización de escala industrial, eso abarca prácticamente todo el ciclo de vida de los equipos HFC.
Las implicancias operativas se distribuyen en tres frentes concretos. Primero, documentación: si la norma incluye MRV, el gerente de planta necesitará trazabilidad de sus refrigerantes desde la carga inicial hasta la disposición final. Segundo, contratos de mantenimiento: los proveedores que hoy operan sin requerimientos de reporte deberán ajustarse a nuevos estándares, lo que afecta tanto la selección de contratistas como los términos contractuales. Tercero, presupuesto de largo plazo: la migración hacia tecnologías de menor potencial de calentamiento global implicará decisiones de CAPEX que conviene anticipar antes de que la norma establezca plazos obligatorios.
La oportunidad del sistema de compensación también es relevante. Si una planta invierte en proyectos de mitigación verificables, podría generar certificados que reduzcan la carga de cumplimiento. Pero los requisitos de adicionalidad y trazabilidad hacen que esto no sea una salida sencilla: exige planificación y capacidad de verificación desde el inicio del proyecto.
Que aun podria cambiar la lectura
Ningún elemento crítico para la decisión operativa está confirmado todavía. El anteproyecto no ha sido publicado. No hay fechas de entrada en vigor, límites de emisión específicos ni umbrales de aplicación por tamaño de instalación o sector. La norma podría aplicarse a toda actividad industrial con sistemas HFC o concentrarse inicialmente en segmentos de mayor emisión.
El proceso participativo está en etapa de recopilación de antecedentes. Las decisiones técnicas de fondo —métodos de medición, factores de emisión aceptados y mecanismos exactos de cumplimiento— aún no están cerradas. Los sectores con alta densidad de equipos de refrigeración, como alimentos y bebidas o farmacéutica, tienen ventana para influir en esos parámetros si participan activamente en las instancias de consulta.
También permanece abierta la pregunta sobre qué organismos harán la verificación de los certificados de compensación y qué infraestructura de mercado de carbono estará disponible cuando la norma entre en vigor. Sin esa cadena operativa clara, el mecanismo de compensación no puede planificarse con certeza.
La pregunta que esto deja a tu equipo
¿Tu planta tiene hoy un inventario actualizado de todos los equipos que utilizan refrigerantes HFC, con registro de cargas, recargas, fugas y disposición final de los últimos tres años?
Si la respuesta es no, ese es el primer paso antes de que la norma establezca qué necesitas reportar y desde cuándo. La diferencia entre una planta que llega preparada a la regulación y una que reacciona cuando ya hay plazos vencidos se construye precisamente en esta etapa de anteproyecto.
Fuentes
- Acrlatinoamerica — Chile avanza en la elaboración de una norma para regular las emisiones de HFC (Link)
