Los recientes incendios simultáneos en almacenes de los municipios vecinos de Castelló de la Plana y Almassora han reavivado el debate en España sobre cómo, cuándo y quién debe proteger las instalaciones industriales contra pérdidas, daños e interrupciones relacionadas con incendios. Los especialistas en seguridad contra incendios de la Asociación Española de Empresas de Protección contra Incendios (Tecnifuego) señalan que estos incidentes de finales de junio, que no causaron heridos pero destruyeron importantes existencias y paralizaron la producción durante días, subrayan la urgencia de reforzar los protocolos preventivos—especialmente cuando más fábricas, centros logísticos y tejados se llenan de paneles fotovoltaicos que introducen nuevos peligros de ignición.

Apenas 24 horas después de que los bomberos extinguieran el último foco caliente, el vicepresidente de Tecnifuego, Antonio Tortosa, advirtió que los incendios consecutivos «confirman el riesgo persistente en entornos industriales y la necesidad de estrategias de prevención integrales que combinen tecnología, mantenimiento y formación». Las aseguradoras del sector comparten esta preocupación: según la base de datos «Estamos Seguros» de la federación Unespa, el coste medio de reclamación por un incendio industrial en España asciende a 7.016 euros, cifra que no incluye costes indirectos como la interrupción del negocio, la remediación ambiental o los despidos.

Los dos almacenes ardieron casi al mismo tiempo y en un radio de cinco kilómetros, una coincidencia que rápidamente captó la atención de los medios locales y las autoridades regionales. Los investigadores aún no han publicado informes oficiales sobre las causas, pero estos episodios se producen en medio de una tendencia europea más amplia de incendios industriales más complejos y difíciles de combatir. Los expertos señalan cuatro factores convergentes: el auge del comercio electrónico post-pandemia y sus vastos centros logísticos; la proliferación de plantas de reciclaje que manejan materiales combustibles; el uso generalizado de baterías de iones de litio en maquinaria y almacenamiento; y la rápida instalación de paneles fotovoltaicos en tejados industriales.

España se ha convertido en uno de los mercados solares de más rápido crecimiento en Europa, y los profesionales de protección contra incendios son cada vez más explícitos sobre los efectos secundarios de ese éxito. Días antes de los incidentes de Castellón, ingenieros especialistas entrevistados por el portal de seguros SegurosNews insistieron en que «se necesita más prevención para reducir el riesgo de incendio en instalaciones de energía fotovoltaica» informe de SegurosNews. Su declaración coincide con la evaluación de Tecnifuego de que los sistemas fotovoltaicos, cuando están mal diseñados o mantenidos, pueden convertirse en fuentes de ignición capaces de transformar un incendio normal en tejado en un infierno que se propaga rápidamente por los almacenes contiguos.

Incendios industriales: costosos y cada vez más complejos

Mientras que los incendios domésticos y forestales suelen acaparar los titulares por su coste humano, los especialistas de la industria señalan que los incendios en fábricas, depósitos y patios de reciclaje generan habitualmente las mayores pérdidas materiales. Tecnifuego destaca que incluso cuando se evitan víctimas—como ocurrió en Castelló de la Plana y Almassora—el impacto económico puede ser severo. La sustitución de equipos, las penalizaciones contractuales, los retrasos en la cadena de suministro y el daño reputacional pueden superar el coste directo de la reconstrucción. «Nada es menos sostenible que un incendio», comentó Tortosa en una entrevista reciente, destacando que un solo incidente puede borrar años de inversiones en reducción de carbono al liberar toneladas de contaminantes en minutos.

El panorama de riesgos en evolución

Cuatro tendencias dominan la conversación actual sobre seguridad contra incendios industriales:

• Expansión logística: El auge del comercio electrónico ha multiplicado la superficie de almacenes de una sola planta llenos de estanterías altas. Una vez iniciado el fuego, estas configuraciones permiten que las llamas avancen rápidamente por los pasillos y los sistemas de ventilación antes de que responda el equipo de detección.
• Crecimiento del reciclaje: Los objetivos de economía circular de España han aumentado el número de instalaciones que procesan papel, plásticos y residuos electrónicos, todos ellos combustibles o con baterías de litio incorporadas.
• Adopción de baterías: Las carretillas elevadoras y los transportadores de palés alimentados por celdas de iones de litio son elogiados por reducir las emisiones en interiores, pero los fallos por desbordamiento térmico pueden desencadenar incendios intensos que los rociadores estándar tienen dificultades para controlar.
• Tejados solares: Se han instalado miles de megavatios de capacidad fotovoltaica en instalaciones industriales desde 2019. Los inversores de potencia, cables y conectores exponen los tejados—y los equipos de mantenimiento—a nuevos riesgos de incendio.

Cuatro pilares para instalaciones más seguras

Tecnifuego propone un marco construido sobre cuatro «pilares» ya integrados en la legislación española pero, según argumenta el grupo, aplicados de manera desigual:

  1. Diseño e instalación profesional. El Real Decreto sobre Seguridad contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI) y el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI) establecen estándares mínimos basados en el tipo de actividad, la altura de almacenamiento y la combustibilidad. Tecnifuego pide una aplicación más estricta para garantizar que la densidad de los rociadores, los sistemas de extracción de humos y de detección se ajusten a los perfiles de riesgo actuales, no obsoletos.

  2. Mantenimiento programado. Los equipos de protección pueden permanecer inactivos durante años, por lo que es esencial cumplir con los intervalos de inspección UNE 23580. Los incendios de Castellón, dicen los expertos, son un recordatorio de que las tuberías corroídas o los detectores descalibrados pueden convertir una chispa manejable en un desastre multimillonario.

  3. Inspecciones coordinadas. Los cuerpos de bomberos municipales, las autoridades laborales y las agencias medioambientales comparten la supervisión pero a menudo operan en silos. Tecnifuego aboga por auditorías conjuntas para que una no conformidad detectada por un organismo desencadene una revisión más amplia.

  4. Cultura y formación. Los planes de autoprotección deben involucrar a todos los empleados, desde los conductores de carretillas elevadoras hasta los ejecutivos. Los simulacros regulares, la señalización clara y los extintores accesibles acortan los tiempos de respuesta durante los tres primeros minutos críticos de la ignición.

Paneles fotovoltaicos: beneficios y puntos ciegos

El informe de SegurosNews cita a consultores de riesgos independientes que advierten que los circuitos de corriente continua de los paneles fotovoltaicos pueden permanecer energizados incluso cuando se corta el cuadro principal de corriente alterna, complicando la extinción de incendios. Los cables enrutados a través de paneles sándwich combustibles o cerca de conductos de ventilación pueden actuar como un fusible, propagando el fuego más profundamente en los edificios. Los expertos recomiendan por tanto:

• Instalar interruptores de aislamiento que permitan a los bomberos desenergizar los paneles sección por sección.
• Utilizar láminas traseras ignífugas y cajas de conexiones certificadas para las condiciones climáticas españolas.
• Realizar inspecciones termográficas al menos anualmente para detectar puntos calientes causados por conectores sueltos o sombreado.
• Actualizar las pólizas de seguros para cubrir riesgos específicos de la fotovoltaica y exigir pruebas de mantenimiento.

Los reguladores han empezado a tomar nota. Algunas comunidades autónomas obligan ya a los grandes proyectos fotovoltaicos a presentar una evaluación del riesgo de incendio como parte del procedimiento de impacto ambiental. Dentro de la UE, se espera que la próxima revisión del Reglamento de Productos de Construcción endurezca las clases de inflamabilidad para los componentes solares integrados en edificios.

Intereses económicos y medioambientales

La cifra media de reclamaciones de Unespa de 7.016 euros por incendio industrial enmascara un extremo de alta gravedad: el decil superior de incidentes cuesta más de 100.000 euros cada uno, un umbral que probablemente sobrepasarán ambos almacenes de Castellón una vez que los peritos completen sus evaluaciones. Más allá de los costes directos, los incendios liberan toxinas que pueden contaminar el suelo y las aguas subterráneas, desencadenando responsabilidades adicionales. Los servicios de emergencia también se enfrentan a presiones; la espuma especializada para incendios químicos o de baterías de litio es cara, y la eliminación de la escorrentía contaminada puede tensionar los presupuestos municipales.

Respuesta de la industria

Varios grandes fabricantes españoles han anunciado revisiones de sus protocolos de seguridad tras los sucesos de Castellón. Un productor de cerámica de la misma provincia confirmó que acelerará la instalación de sistemas de aspiración de humo con alerta temprana, mientras que una cadena logística nacional planea retroadaptar líneas de diluvio de rociadores montadas en el techo bajo sus mayores campos fotovoltaicos.

Las aseguradoras también están revisando las directrices de suscripción. Una empresa líder exige ahora que los almacenes con más de 100 kW de energía solar en el tejado presenten informes anuales de inspección por infrarrojos. Otra ha introducido descuentos en las primas para las instalaciones que adopten conductos de cables ignífugos certificados según la norma UNE EN 50618.

Mirando al futuro

Aunque los responsables de la industria reconocen que es imposible eliminar el riesgo absoluto, sostienen que la tecnología moderna y conectada hace que la prevención sea más fácil y barata que nunca. Las cámaras de imagen térmica conectadas a la nube pueden alimentar datos directamente a los equipos de seguridad; los algoritmos de aprendizaje automático pueden detectar flujos anormales de corriente en las cadenas fotovoltaicas antes de que las temperaturas se disparen; y los auriculares de realidad aumentada pueden guiar a los equipos de mantenimiento a través de inspecciones complejas sin detener las líneas de producción.

A nivel político, los defensores de la seguridad contra incendios quieren que el gobierno central integre los riesgos de incendios relacionados con energías renovables en la próxima Estrategia Nacional de Seguridad Industrial de España. También instan al Ministerio para la Transición Ecológica a incorporar criterios específicos de seguridad fotovoltaica en su próxima licitación de renovables, empujando así a los promotores a adoptar las mejores prácticas desde el principio.

Análisis: equilibrando sostenibilidad y seguridad

Los paneles solares, las baterías de litio y los almacenes de alta densidad son pilares de una economía más verde y digital, pero también redefinen las bases de la protección contra incendios. Los incendios de almacenes de Castellón, junto con las advertencias de expertos de SegurosNews, ilustran un dilema más amplio: cómo acelerar la transición energética sin descuidar la ingeniería de seguridad tradicional. Invertir desde el principio en un diseño, mantenimiento y formación adecuados puede convertir lo que podrían parecer costes añadidos en ahorros a largo plazo al evitar daños, tiempos de inactividad y daños a la reputación. Tanto los responsables políticos como los consejos de administración se enfrentan ahora al reto de garantizar que la carrera hacia la neutralidad del carbono no supere el andamiaje de normas sólidas y aplicables de prevención de incendios.

Fuentes

  • https://segurosnews.com/ultimas-noticias/los-expertos-senalan-la-necesidad-de-prevenir-el-riesgo-de-incendio-en-instalaciones-de-energia-fotovoltaica