Cuando el gerente industrial Mauricio Vicuña Fuentes declaró el 27 de noviembre de 2023 que «la automatización es un camino decisivo para nuestro crecimiento», estaba delineando no solo las prioridades inmediatas de Corrupac, sino un cambio más amplio que se despliega en el sector de cartón corrugado de América Latina. En una conversación en línea con Felipe Quintino, director ejecutivo de Nexum Group, el ejecutivo de la empresa chilena explicó cómo la nueva tecnología impulsa mayor productividad, control de calidad más riguroso y una fuerza laboral transformada en la empresa de empaques de propiedad familiar cartonycorrugado.com.

Corrupac, con sede en Santiago y plantas que abastecen cajas a clientes de alimentos, agricultura y comercio electrónico en el Cono Sur, ha dedicado los últimos tres años a integrar sensores, dispositivos de captura de datos y sistemas de manejo automatizado en cada etapa de su flujo de producción. La inversión, señaló Vicuña, tiene como propósito reducir tiempos de configuración, estabilizar perfiles de cartón y convertir las corridas sin defectos en la norma en lugar de la excepción.

Analistas de la industria señalan que los convertidores latinoamericanos enfrentan presión creciente para entregar empaques más ligeros, resistentes y consistentes a precios competitivos. Al automatizar tareas repetitivas y capturar datos de máquinas en tiempo real, Corrupac espera mantenerse a la vanguardia mientras reduce residuos y costos energéticos, elementos que pueden definir márgenes en un comercio impulsado por commodities.

Resultados iniciales y enfoque tecnológico

Según Vicuña, el programa de modernización de la empresa se articula en torno a tres pilares: monitoreo digital, sistemas de control avanzado y plataformas de equipos de próxima generación. Los paneles digitales ahora ofrecen a los supervisores una visión minuto a minuto de configuraciones de temperatura, humedad y velocidad en los corrugadores, permitiendo que los operadores intervengan antes de que ocurra delaminación de papel o colapso de ondulación. Mientras tanto, controles de bucle cerrado ajustan automáticamente flujos de adhesivo y presiones de cuchilla, minimizando el error humano que solía ocurrir durante turnos prolongados.

Los sistemas de manejo de materiales automatizado realizan el trabajo físico pesado: mover rollos, apilar hojas y cargar paletizadores, reduciendo tiempo improductivo durante cambios de productos. «La convergencia de estas herramientas ha creado un ecosistema integrado», señaló Vicuña a su entrevistador, destacando que la efectividad general del equipo (OEE) ha aumentado constantemente desde que comenzó el despliegue. No proporcionó mejoras porcentuales específicas, pero subrayó que se documentan ganancias tanto en rendimiento como en uniformidad de productos en todos los turnos.

Capital humano en una planta automatizada

Si bien la maquinaria acapara titulares, el gerente industrial de Corrupac argumenta que las personas siguen siendo el factor decisivo en cualquier transformación tecnológica. «Los trabajadores requieren nuevas competencias», señaló, señalando presupuestos de capacitación expandidos y programas estructurados de mejora de habilidades en interpretación de datos, navegación de interfaces de equipos y rutinas de mantenimiento preventivo.

Operadores que antes se basaban en medidores manuales y conocimiento experiencial ahora están aprendiendo a leer gráficos de control estadístico de procesos y resolver alarmas de software. Los técnicos de mantenimiento, a su vez, se están recertificando en accionamientos servo, controladores lógicos programables y protocolos de seguridad en red. La empresa enmarca estas iniciativas no como centros de costo sino como seguro estratégico: una fuerza de trabajo capacitada capaz de extraer máximo valor de activos de alto capital.

Implicaciones regionales

Las observaciones de Vicuña resuenan en toda la cadena de suministro de empaques, donde propietarios de marcas y minoristas exigen cada vez más registros de calidad auditables y tiempos de entrega rápidos. Las plantas que no pueden documentar sus parámetros de producción en tiempo real corren el riesgo de ser marginadas a favor de competidores más maduros digitalmente. Este imperativo está generando interés en corrugadores automatizados, impresoras en línea y transportadores inteligentes en México, Brasil, Chile y Perú.

Felipe Quintino, consultor de la industria que moderó la discusión de Corrupac, cree que el sector se encuentra en un punto de inflexión. Observa que los convertidores latinoamericanos históricamente rezagaban a sus pares europeos y norteamericanos en la adopción de herramientas de la Industria 4.0, en parte porque la volatilidad cambiaria hacía que la maquinaria importada fuera prohibitivamente cara. «La brecha se está cerrando», afirmó, agregando que menores costos de sensores, incentivos de financiamiento regional y crecientes redes de apoyo técnico local están inclinando la ecuación costo-beneficio a favor de la automatización.

Caso de negocio y recuperación de inversión

Para Corrupac, el argumento por la digitalización se basó en métricas medibles: menos paros de línea, tasas de residuos reducidas, puntuaciones más altas de satisfacción del cliente y la capacidad de ejecutar volúmenes de lotes más pequeños de manera rentable. Según Vicuña, los recortes de residuos alguna vez se aceptaban como un subproducto inevitable de cambios frecuentes de grado; hoy, los sistemas de visión en línea y controles impulsados por recetas permiten que la misma máquina cambie perfiles de ondulación con pérdida mínima de ajuste. La empresa también señala cronogramas de mantenimiento más predecibles, habilitados por sensores de vibración e imagen térmica que detectan desgaste de rodamientos mucho antes de fallos catastróficos.

Más allá de la planta, los datos recopilados por nuevos sistemas alimentan paneles de planificación de recursos empresariales, ayudando a los planificadores a pronosticar demanda de materias primas y ajustar rutas de envío. Esta alineación, dicen los ejecutivos, ha acortado ciclos de pedido a efectivo y fortalecido la retención de clientes en mercados de exportación donde las entregas justo a tiempo son la norma.

Tecnologías emergentes y el camino por delante

Mirando hacia el futuro, Corrupac vislumbra plantas donde la inteligencia artificial (IA) orquesta flujos de trabajo de extremo a extremo: desde gemelos digitales que modelan el comportamiento de corrugadores bajo niveles variables de humedad hasta algoritmos de aprendizaje automático que programan el mantenimiento basado en detección de anomalías. Vicuña espera «infraestructura de conectividad mejorada» que entrelace procesos dispares y proporcione a los gerentes una única fuente de verdad operacional, actualizada sin interrupciones en turnos e instalaciones.

Los vehículos guiados autónomos (AGV) y cobots también están en el radar. Su promesa radica en automatizar logística dentro de la planta y tareas repetitivas de fin de línea, liberando operadores humanos para roles de resolución de problemas de mayor valor. Aunque los cronogramas de adopción siguen siendo fluidos, el liderazgo de la empresa tiene la intención de probar tales tecnologías tan pronto como se alineen objetivos de confiabilidad y costo.

Panorama competitivo

El impulso de Corrupac por automatizarse es emblemático de una carrera más amplia entre convertidores para asegurar capacidad mientras se protegen de escasez laboral y precios volátiles de insumos. Las empresas que logran espesores de cartón consistentes, perfiles de humedad y resistencia al aplastamiento pueden asegurar contratos premium con marcas multinacionales de alimentos y bebidas. Conversamente, aquellas que se basan en ajustes manuales arriesgan deriva de calidad y retiros de productos, resultados que pueden ser financieramente ruinosos en contratos ajustados en precio.

Asociaciones comerciales en toda la región responden mediante la organización de talleres y tours técnicos que exhiben casos de estudio de automatización exitosos. Agencias gubernamentales, ansiosas por impulsar la productividad manufacturera, están ofreciendo incentivos fiscales para importaciones de equipos de capital y capacitación de personal. En ese entorno, la experiencia de Corrupac sirve tanto como prueba de concepto como una advertencia competitiva.

Impulsores ambientales y regulatorios

La automatización también se cruza con mandatos de sostenibilidad. Los controles digitales ayudan a optimizar el uso de adhesivo y reducir residuos de almidón, mientras que la regulación precisa de temperatura reduce el consumo de vapor, consideraciones críticas conforme los reguladores endurecen límites de emisiones. Corrupac está explorando matrices de sensores adicionales para medir intensidad energética por metro cuadrado de cartón producido, datos que podrían mejorar credenciales de compras ecológicas con clientes conscientes del medio ambiente.

Desafíos y notas cautelares

A pesar del progreso, persisten obstáculos. Integrar máquinas heredadas con sistemas supervisores modernos puede ser técnicamente complejo, y los cálculos de retorno sobre inversión deben contabilizar fluctuaciones de tipos de cambio e incremento de tasas de interés. La ciberseguridad también demanda vigilancia: los activos de producción en red exponen a los convertidores a posibles interrupciones operacionales si las salvaguardas son laxas. El liderazgo de Corrupac reconoce estos riesgos pero argumenta que mantenerse estático es un peligro mayor en un mercado donde «digital» se está convirtiendo rápidamente en el estándar de facto.

Análisis e implicaciones más amplias

El recorrido de Corrupac subraya una realidad ya bien reconocida en textiles, automotriz y ensamble electrónico: la siguiente ola de ganancias de productividad provendrá de combinar experiencia humana con maquinaria rica en datos y autocorrectiva. Para fabricantes latinoamericanos de cartón corrugado, las apuestas son significativas. El consumo doméstico crece, la adopción del comercio electrónico se acelera y los corredores de exportación regionales se expanden. Las plantas capaces de ofrecer calidad trazable, volúmenes de pedido flexible y precios competitivos capturarán esa alza.

Sin embargo, la automatización no es una compra de capital única sino una filosofía de mejora continua. Las empresas deben presupuestar actualizaciones de software, apoyo de ingeniería y reentrenamiento periódico, un compromiso a largo plazo que se extiende más allá de ciclos de balance. El ejemplo de Corrupac sugiere que cuando se ejecuta estratégicamente, las recompensas pueden superar los inconvenientes: mayor lealtad del cliente, mejores márgenes y una fuerza de trabajo equipada para la era digital.

Si los competidores siguen el mismo ritmo puede determinar cómo se posiciona la industria de empaques latinoamericana en cadenas de suministro globales durante la próxima década. Lo que está claro del testimonio de Vicuña es que la automatización ya no es opcional; es, en sus palabras, «decisiva» para cualquier convertidor que tenga la intención de crecer de manera sostenible.

Fuentes

  • https://cartonycorrugado.com/la-automatizacion-es-un-camino-decisivo-para-nuestro-crecimiento-dice-gerente-de-corrupac/