La región latinoamericana revela un profundo desajuste entre las habilidades disponibles y las necesidades empresariales, obligando a cuatro de cada cinco compañías manufactureras a enfrentar pérdidas de productividad y mayores costos operativos, según datos regionales publicados en 2025. A pesar de una década de esfuerzos que canalizaron aproximadamente $2 mil millones hacia proyectos educativos y de capacitación, los empleadores —especialmente en México— advierten que la brecha se amplía en lugar de reducirse.
La dificultad de América Latina para equipar a su fuerza laboral con capacidades modernas se ha convertido en una de las principales limitaciones para su crecimiento económico. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su informe Perspectivas Económicas para América Latina 2025, advierte que las empresas de la región tienen 13 veces más probabilidades de citar déficits de habilidades como causa directa de problemas de desempeño que sus homólogas en Asia Oriental. Este hallazgo sitúa la escasez de talento junto a la inflación y las disrupciones en la cadena de suministro global como un riesgo prioritario para las empresas que operan desde el Río Grande hasta la Patagonia.
Más que una estadística general
El diagnóstico de la OCDE resuena con mayor intensidad en la manufactura avanzada, donde las empresas deben integrar continuamente automatización, análisis de datos y nuevos materiales para mantener su competitividad. En la industria automotriz —sector emblemático para México, Brasil y Argentina— las compañías tienen un 160 por ciento más de probabilidades de reportar ralentizaciones de productividad vinculadas a la escasez de talento que los fabricantes en otros sectores, señala la OCDE. Técnicos especializados, ingenieros industriales y gerentes con fluidez digital son los perfiles más escasos.
Encuestas independientes refuerzan la magnitud del problema. Una revisión de junio de 2025 entre empleadores regionales encontró que el 80 por ciento de las empresas manufactureras luchan por localizar candidatos calificados, convirtiendo a América Latina en la región más afectada mundialmente en términos de escasez de habilidades revista Recursos Humanos. El déficit se extiende más allá de las plantas productivas: puestos en logística de transporte, servicio al cliente, TI y análisis de datos, e incluso roles comerciales en primera línea permanecen vacantes durante semanas o meses.
El capital fluye, pero no lo suficientemente rápido o ampliamente
Gobiernos e inversionistas privados han intentado anticiparse a la crisis. Entre 2014 y 2024, nuevos proyectos dedicados a educación y capacitación laboral atrajeron aproximadamente $2 mil millones en capital en toda América Latina y el Caribe, según un análisis publicado en septiembre de 2025 Infobae. La mayor parte de estos fondos se destinó a construir o expandir escuelas técnicas, centros de formación profesional e instalaciones especializadas de perfeccionamiento.
México captó aproximadamente el 42 por ciento de la inversión extranjera directa (IED) relacionada con educación, aprovechando su papel como el mayor exportador de bienes manufacturados de la región. Colombia recibió el 31 por ciento y Brasil el 8 por ciento, con la Unión Europea actuando como el mayor contribuyente externo a los programas regionales de capacitación. Sin embargo, la OCDE advierte que la distribución de fondos para formación ha sido desigual, dejando a las economías más pequeñas y distritos rurales en riesgo de quedarse aún más rezagados.
Por qué México destaca
Ningún país latinoamericano siente la escasez de talento con mayor intensidad que México. Siete de cada diez empleadores mexicanos afirman que no pueden encontrar las personas adecuadas para sus puestos vacantes, un aumento respecto al 68 por ciento del año anterior, según el Informe de Escasez de Talento 2025 de ManpowerGroup, citado en medios empresariales locales LinkedIn post. Las empresas de transporte, logística y automotriz reportan las dificultades más agudas (80 por ciento), seguidas de cerca por tecnologías de la información (77 por ciento), finanzas y bienes raíces (76 por ciento) y energía (73 por ciento).
Los reclutadores señalan que los roles más difíciles de cubrir abarcan operaciones y logística, puestos de atención al cliente, ventas y marketing, desarrollo de software, análisis de datos y diversas disciplinas de ingeniería. La escasez persiste incluso cuando el sector manufacturero mexicano, que emplea aproximadamente a 9.5 millones de personas —o el 15.7 por ciento de la fuerza laboral del país— sustenta la economía exportadora de la nación.
Las habilidades digitales encabezan todas las listas de deseos
Los gerentes de empresas en toda América Latina identifican tres categorías de experiencia particularmente escasas:
• Capacidades digitales y de datos necesarias para operar líneas de producción automatizadas e interpretar métricas de rendimiento.
• Conocimiento técnico —desde mantenimiento de robótica hasta manejo avanzado de materiales— que sustenta la manufactura de alto valor.
• Habilidades blandas y competencias gerenciales, como gestión de proyectos, resolución de problemas y comunicación intercultural, que mantienen alineados a los equipos multinacionales.
La brecha en alfabetización digital es especialmente preocupante. Los analistas de la OCDE advierten que a medida que las fábricas incorporan herramientas de inteligencia artificial a equipos heredados, la demanda de conjuntos de habilidades híbridas podría aumentar más rápido de lo que los programas de capacitación pueden generar nuevos graduados. Sin intervención, este desajuste amenaza con erosionar la ventaja competitiva que América Latina ha construido sobre mano de obra rentable y proximidad a los mercados estadounidenses y europeos.
La inversión por sí sola no resolverá el problema
Si bien los $2 mil millones invertidos desde 2014 proporcionan una base fundamental, los expertos afirman que se requiere una alineación más detallada entre empleadores, educadores y formuladores de políticas. En muchos países, los planes de estudio de las escuelas técnicas públicas van tres a cinco años por detrás del ritmo de innovación industrial. Por lo tanto, las empresas gastan considerablemente en capacitación interna o alianzas multinacionales, pero esos esfuerzos a menudo benefician solo a los actores más grandes y no llegan a las pequeñas y medianas empresas que conforman la mayor parte de los proveedores regionales.
Varios gobiernos han introducido incentivos fiscales para fomentar programas de aprendizaje basados en empresas, y las iniciativas transfronterizas van en aumento. Por ejemplo, fabricantes europeos con plantas en México y Brasil financian modelos de educación dual que combinan aprendizaje en el aula con rotaciones remuneradas en el piso de producción. Sin embargo, la adopción sigue siendo desigual, en parte porque las limitaciones fiscales restringen la cofinanciación del sector público.
Una advertencia demográfica
La edad media de América Latina —aproximadamente 31 años— aún se compara favorablemente con las poblaciones envejecidas en Europa y partes de Asia Oriental. Sin embargo, el llamado «bono demográfico» de la región corre el riesgo de convertirse en una desventaja si las instituciones no logran transformar a los jóvenes en una fuerza laboral digitalmente competente. Según ministerios de empleo en México y Colombia, hasta un tercio de los recién graduados de secundaria no estudian ni están formalmente empleados, quedando fuera de las vías tradicionales de recualificación.
Empresas que sienten la presión
En entrevistas recopiladas por asociaciones industriales locales, ejecutivos del sector automotriz confiesan que los cuellos de botella laborales ya han retrasado expansiones de líneas planificadas y lanzamientos de nuevos modelos. Las empresas logísticas dicen estar limitando sus ventanas de entrega prometidas porque carecen de despachadores capacitados y analistas de datos para optimizar rutas y rendimiento.
Las plantas manufactureras que logran asegurar especialistas escasos a menudo los atraen desde proveedores y contratistas, creando una guerra de ofertas que infla salarios pero no aumenta la capacidad general. Esa rotación obstaculiza los esfuerzos para construir ecosistemas estables capaces de mover a la región hacia arriba en la cadena de valor.
Análisis: cómo la brecha podría rediseñar el mapa económico latinoamericano
Si las tendencias actuales persisten, el déficit de habilidades podría ralentizar la tan promocionada oportunidad de «nearshoring» de América Latina —la idea de que empresas estadounidenses y europeas trasladarán su producción más cerca de casa para diversificarse fuera de Asia. Sin una sólida cantera de talento, las nuevas plantas corren el riesgo de operar por debajo de su capacidad o de eludir completamente la región en favor de ubicaciones con reservas más profundas de ingenieros y técnicos.
Cerrar la brecha requiere una estrategia combinada. Los gobiernos pueden acelerar la reforma curricular incorporando competencias digitales y de resolución de problemas en la educación primaria y secundaria, no solo a nivel terciario. Las asociaciones público-privadas deberían expandir los modelos de formación dual más allá de las plantas insignia hacia redes de proveedores, garantizando que los empleadores más pequeños también accedan a trabajadores calificados. A nivel regional, estandarizar marcos de certificación permitiría que trabajadores formados en, por ejemplo, Costa Rica fueran reconocidos rápidamente en México o Colombia, mejorando la movilidad y suavizando escaseces locales.
Para las empresas, el imperativo es tratar el aprendizaje como una función comercial central y no como un beneficio auxiliar. Trayectorias estructuradas de progresión profesional y programas de microcredenciales —desarrollados junto con universidades— pueden ayudar a retener talento mientras se actualizan continuamente las habilidades. Las multinacionales que operan en América Latina también necesitarán ampliar pasantías y mentorías, para que los jóvenes profesionales adquieran experiencia multifuncional temprana.
Finalmente, los formuladores de políticas y bancos de desarrollo podrían dirigir una mayor proporción de préstamos para financiamiento climático e infraestructura hacia componentes de capital humano, reconociendo que los proyectos de manufactura avanzada y energía limpia se estancarán sin técnicos capaces de operar y mantener equipos de próxima generación.
La OCDE presenta el momento actual como advertencia y ventana de oportunidad: la joven fuerza laboral de América Latina puede convertirse en un motor de crecimiento, pero solo si la región iguala la inversión de capital con una inversión constante en personas. El reloj, dicen los empleadores, está corriendo.
Fuentes
- https://revistarecursoshumanos.com/2025/06/06/skills-mismatch-la-brecha-de-habilidades-en-latinoamerica/
- https://www.infobae.com/america/america-latina/2025/09/01/el-deficit-de-habilidades-digitales-expone-a-america-latina-a-un-rezago-estructural/
- https://es.linkedin.com/posts/el-economista_am%C3%A9rica-latina-es-la-regi%C3%B3n-con-m%C3%A1s-escasez-activity-7393784595693056000-ig9s
