Un estudio internacional exhaustivo divulgado el viernes revela que la economía circular—que abarca reparación, reciclaje, comercio de segunda mano y gestión de residuos—emplea actualmente entre 121 y 142 millones de personas en todo el mundo. Esta evaluación, realizada conjuntamente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la fundación Circle Economy, el Banco Mundial y la Alianza de las Naciones Unidas para la Acción en una Economía Verde, constituye el primer análisis global del empleo en sectores de economía circular.
Las cifras de empleo identificadas corresponden aproximadamente al 5 y 5,8 por ciento del empleo global total cuando se excluyen los sectores agrícolas. La concentración de actividades de economía circular permanece fuertemente orientada hacia el Sur Global, con las regiones de América y Asia-Pacífico demostrando las mayores proporciones de empleo circular: 6,4 y 5,8 por ciento respectivamente.
Un hallazgo crítico concierne la situación laboral de estos trabajadores. Más de 74 millones de personas—más de la mitad de todos los empleados de economía circular—laboran en estructuras económicas informales, donde el empleo carece de regulación formal y protecciones estatales. Este fenómeno es particularmente pronunciado en el Sur Global, donde los trabajadores que impulsan el desarrollo sostenible frecuentemente ocupan posiciones de desventaja económica, enfrentando condiciones precarias, ingresos inestables y salarios por debajo del nivel de vida.
La composición sectorial del empleo en economía circular muestra patrones claros. Las actividades de reparación y mantenimiento dominan con cerca del 46 por ciento del empleo. Las operaciones de manufactura constituyen el segundo segmento con 24,5 por ciento, mientras que la gestión de residuos representa el 8 por ciento. Sin embargo, las industrias consideradas esenciales para avanzar la transición circular—incluyendo construcción y minería—capturan actualmente participaciones mínimas. Esta disparidad subraya la necesidad de intervenciones políticas orientadas a alinear estos sectores principales con los principios de economía circular.
Casper Edmonds, jefe de la unidad de Extractivos, Energía y Manufactura de la OIT, enfatizó que esta investigación ilumina las contribuciones cotidianas de empresas y trabajadores en todos los países y sectores económicos que prestan servicios esenciales a las sociedades y el ambiente. Señaló que mientras algunos participantes operan en la frontera de la innovación, muchos se dedican a prácticas circulares por necesidad más que por elección. Edmonds abogó por combinar inversiones circulares con medidas que promuevan estándares de trabajo decente para acelerar una transición justa y generadora de empleo hacia modelos económicos circulares.
El informe identifica una brecha significativa entre las dimensiones ambientales y sociales en los marcos de política actual. La legislación ambiental frecuentemente prioriza objetivos climáticos mientras descuida consideraciones sociales y los individuos que facilitan la transición. La investigación, por consiguiente, insta a los formuladores de políticas a integrar derechos laborales y mecanismos de protección social en las estrategias de economía circular.
Namita Datta, representante de la división de Género e Inclusión del Banco Mundial, destacó que el empleo en economía circular es altamente intensivo en mano de obra y ofrece potencial sustancial para generar oportunidades de empleo local, particularmente en naciones en desarrollo donde tales prácticas constituyen la realidad económica cotidiana. Subrayó la pregunta crítica de asegurar inclusividad, particularmente para mujeres que comprenden el 26 por ciento de trabajadores de economía circular. Con inversiones y políticas intencionales, argumentó Datta, las sociedades pueden crear no meramente empleos verdes sino empleo verde de calidad vinculado a cadenas de valor productivas que beneficien a mujeres y trabajadores del sector informal.
La investigación presenta varias recomendaciones para asegurar una transición equitativa. Primero, los gobiernos deben promover la circularidad mediante contratación pública e inversión en sectores de alto potencial incluyendo manufactura y construcción. Segundo, las empresas sostenibles requieren apoyo a través del acceso a financiamiento, servicios de desarrollo empresarial y programas de fortalecimiento de capacidades. Las iniciativas educativas deben volverse cada vez más inclusivas, enfocándose específicamente en jóvenes, trabajadores informales y mujeres.
Además, el fortalecimiento de la aplicación de estándares de salud y seguridad ocupacional es esencial, con extensión de protección social a trabajadores informales y protección de derechos laborales fundamentales. Finalmente, los ecosistemas de datos locales, nacionales e internacionales requieren mejora para monitorear actividades de economía circular y rastrear sistemáticamente tendencias de empleo asociadas.
Estas recomendaciones en conjunto enmarcan el desarrollo de economía circular como una oportunidad para crear empleo mientras se avanza la sostenibilidad ambiental, siempre que la protección de trabajadores y la inclusión social reciban igual prioridad junto a objetivos económicos y ambientales.
Estudio mundial constata que hasta 142 millones de personas ya ganan su vida en la economía circular
Un informe divulgado en Ginebra el viernes 4 de diciembre de 2025 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece que entre 121 y 142 millones de trabajadores—aproximadamente entre el 5 y 5,8 por ciento de la fuerza laboral no agrícola—se dedican en todo el mundo a actividades como servicios de reparación, reciclaje, comercio de segunda mano y gestión de residuos.
Esta evaluación histórica, preparada por la OIT junto con Circle Economy, el Banco Mundial y la Asociación de las Naciones Unidas para la Acción en una Economía Verde, constituye el primer intento de calcular la magnitud global de la fuerza de trabajo circular. Su publicación subraya un desafío central que enfrentan los gobiernos: cómo acelerar el cambio hacia modelos de negocio eficientes en el uso de recursos mientras se garantiza trabajo decente para los millones de personas que ya mantienen los materiales en circulación.
Casi la mitad de todos los empleos de economía circular—el 46 por ciento—se concentran en reparación y mantenimiento, convirtiendo ese segmento en el empleador más grande del sector, según el estudio y la cobertura mediática subsecuente link. La manufactura le sigue con aproximadamente una cuarta parte de los puestos, mientras que la gestión formal de residuos representa el 8 por ciento. Los economistas ven estas proporciones tanto como fortaleza como vulnerabilidad: los servicios de reparación son intensivos en mano de obra y crean empleos locales, aunque muchos de los roles son informales, mal remunerados y pasados por alto en los debates de política.
Los investigadores encontraron que más de 74 millones de personas—más de la mitad de todos los trabajadores circulares—operan en condiciones informales sin contratos escritos, cobertura de seguridad social ni acceso a negociación colectiva. La informalidad es particularmente extendida en países de ingresos bajos y medios, donde cooperativas de reciclaje, puestos de reparación callejeros y mercados de segunda mano son frecuentemente el sustento de los ingresos familiares. Asia-Pacífico y América registran las mayores participaciones de empleo circular, con 5,8 y 6,4 por ciento de sus respectivas fuerzas laborales.
Casper Edmonds, quien dirige la Unidad de Extractivos, Energía y Manufactura de la OIT, manifestó que las cifras «arrojan luz sobre las contribuciones cotidianas de empresas y trabajadores en cada país que proporcionan servicios ambientales vitales. Algunos operan en la frontera de la innovación, pero muchos se dedican a prácticas circulares por necesidad económica». Instó a gobiernos e inversores a emparejar inversiones circulares con medidas que mejoren los empleos y formalicen empresas, advirtiendo que «una economía eficiente en recursos construida sobre trabajo precario no será socialmente sostenible».
Por qué importan los derechos laborales para la circularidad
El estudio de la OIT es explícito en este punto: la legislación ambiental frecuentemente se enfoca en reducir emisiones y disminuir residuos mientras descuida a las personas que hacen posibles esas ganancias. «La transición solo será verdaderamente sostenible si integra estándares laborales y protecciones sociales desde el inicio», concluye el informe, haciendo eco de llamados de federaciones sindicales mundiales link.
Esa omisión tiene dimensiones tanto de género como de clase. Las mujeres representan apenas el 26 por ciento de trabajadores de economía circular y es más probable que se concentren en los niveles peor pagados y menos seguros del reciclaje y reventa. Namita Datta de la unidad de Género e Inclusión del Banco Mundial describió el sector como «altamente intensivo en mano de obra e intrínsecamente local», agregando que la inversión intencional podría transformar los roles actuales de subsistencia en «empleos verdes de calidad vinculados a cadenas de valor productivas que beneficien a mujeres y trabajadores informales por igual».
Los desequilibrios geográficos son otra preocupación. Mientras las naciones industrializadas elaboran legislación para eliminar plásticos de un solo uso e impulsar modelos de producto como servicio, la mayor parte del desmontaje, recuperación de materiales y reparación aún ocurre en el Sur Global. Para los diseñadores de políticas, eso plantea preguntas sobre cómo se comparte el valor económico creado a partir de recursos reciclados a lo largo de cadenas de suministro internacionales.
Acciones de política recomendadas
Para cerrar la brecha entre ambición ambiental y resultados sociales, el informe propone:
• Estrategias de contratación pública que favorezcan bienes y servicios circulares, enviando señales claras de demanda a la industria.
• Financiamiento orientado, servicios de desarrollo empresarial y fortalecimiento de capacidades para pequeñas y medianas empresas en sectores de alto potencial como manufactura y construcción.
• Programas educativos y de capacitación inclusivos que doten a jóvenes, trabajadores informales y mujeres de habilidades para transitar hacia roles circulares de mayor valor.
• Aplicación más fuerte de estándares de seguridad ocupacional y extensión de protección social a trabajadores informales.
• Sistemas de datos mejorados para rastrear actividades circulares y tendencias de empleo asociadas a niveles local, nacional e internacional.
Los autores argumentan que tales medidas pueden transformar la circularidad de una estrategia de subsistencia impulsada por la necesidad en un motor de trabajo decente e innovación.
Panoramas regionales
América Latina ilustra tanto la promesa como los peligros. El movimiento nacional de recolectores de residuos de Brasil ha asegurado contratos de servicios municipales en varias ciudades, demostrando que el reconocimiento formal puede elevar ingresos y mejorar seguridad. Sin embargo, en toda la región, muchos recicladores aún dependen de precios de commodities inestables y canales de recolección informales. En Asia, grandes distritos de reparación de electrónica en China, India y Vietnam sustentan un floreciente mercado de segunda mano pero frecuentemente operan sin cobertura de seguro médico ni pensión para trabajadores. Europa y América del Norte, a pesar de regulaciones laborales más estrictas, albergan una participación creciente de servicios de reparación y reventa basados en plataformas donde disputas sobre clasificación laboral hacen eco de las del gig economy más amplio.
En todas las regiones, las actividades de reparación se destacan. Requieren inversión de capital relativamente baja comparada con manufactura y pueden extender la vida útil de productos por años—una ganancia ambiental que también explica por qué proporcionan casi la mitad de empleos circulares link. Sin embargo, los formuladores de políticas históricamente han subsidiado infraestructura de reciclaje más que redes de reparación. Con la Unión Europea contemplando un «derecho a reparar» y varios estados estadounidenses aprobando legislación similar, los analistas esperan un reequilibramiento de políticas que podría estimular micronegocios de reparación a nivel mundial.
Informalidad: el eslabón perdido
La estadística más sobria del informe puede ser que 74 millones de trabajadores circulares carecen de reconocimiento formal. La informalidad no es solo un asunto de justicia social; también limita productividad porque las empresas luchan por acceder a crédito, transferencia de tecnología y programas de mejora de habilidades. La OIT, por consiguiente, enmarque la formalización como precondición para escalar prácticas circulares eficientemente. Sus recomendaciones incluyen simplificar registro de negocios, proporcionar incentivos fiscales para cumplimiento e integrar recicladores informales en planes de gestión de residuos municipales.
Análisis y perspectiva
La nueva estimación de empleo—hasta 142 millones de personas—desafía la percepción común de que la economía circular permanece como un subconjunto nicho de industrias verdes. En realidad, ya es un empleador masivo equiparable a la manufactura automotriz global. Sin embargo, el crecimiento ha sido orgánico y desigual, desplegándose en bolsas de necesidad más que como parte de estrategia industrial deliberada.
Para gobiernos enfrentando presiones inflacionarias y creación de empleo pospandemia, los hallazgos presentan un arma de doble filo. Por un lado, escalar reparación, remanufactura y reciclaje podría entregar empleo local de bajo carbono rápidamente. Por otro, la preponderancia de mano de obra informal significa que sin salvaguardias, la expansión podría perpetuar desigualdades existentes.
Las comparaciones con proyecciones anteriores de empleos verdes son instructivas. La instalación de energía renovable, por ejemplo, ha generado millones de empleos pero frecuentemente requiere habilidades técnicas avanzadas e inversión significativa. Los roles circulares, por contraste, pueden crearse con inversión modesta, haciéndolos accesibles para economías en desarrollo. La compensación es que los rendimientos por trabajador son típicamente menores a menos que estén apoyados por formalización, actualizaciones tecnológicas y acceso a mercados.
Finalmente, la atención a estándares laborales se alinea con un cambio más amp
Fuentes
- https://www.nodal.am/2025/12/la-economia-circular-emplea-ya-a-mas-de-120-millones-de-personas/
- https://www.industriall-union.org/es/el-empleo-en-la-economia-circular
- https://www.ilo.org/es/resource/noticias/entre-121-y-142-millones-de-personas-trabajan-en-la-economia-circular-nivel
