La implementación de jornadas laborales reducidas en México enfrentará un desafío significativo en materia de productividad laboral y en el establecimiento de sistemas de medición adecuados para evaluar la eficiencia en los centros de trabajo. Esta evaluación proviene de María de Lourdes Medina Ortega, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), una importante organización industrial que representa múltiples sectores económicos.

Desempeño actual de productividad

Los datos económicos recientes revelan tendencias preocupantes en las métricas de productividad laboral. El Índice Global de Productividad Laboral se ubicó en 95.9 durante el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con información compilada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y analizada por la organización México, ¿Cómo vamos?. En términos trimestrales, esta cifra no mostró cambio, mientras que la comparación anual mostró una contracción del 0.2 por ciento. Medida de manera anualizada, la productividad laboral disminuyó 0.1 por ciento durante ese mismo trimestre, quedando muy por debajo de la tasa de crecimiento objetivo del 4.8 por ciento en escala anualizada.

Marco de la reducción de jornada

Según las declaraciones de Medina Ortega, la reducción gradual de las horas laborales se alinea con las obligaciones de México bajo el tratado comercial que rige los estándares laborales y ofrece beneficios para los propios trabajadores. Sin embargo, enfatizó que concretar estas ventajas requiere mejoras sustanciales en cómo se mide y se monitorea la productividad. De cara al futuro, Canacintra planea enfocarse durante el próximo año en desarrollar e implementar sistemas de medición apropiados que puedan evaluar con precisión los niveles de producción en diferentes sectores industriales.

La organización reconoce que distintos sectores enfrentan desafíos y oportunidades particulares, requiriendo enfoques personalizados para mejorar y evaluar la productividad. Este enfoque sectorial refleja la naturaleza diversa de la base industrial mexicana y las características operativas variables entre diferentes industrias de manufactura y transformación.

Posicionamiento en materia de tratado comercial

Respecto a la revisión y reestructuración potencial del tratado comercial trilateral, Medina Ortega enfatizó que Canacintra adoptará un enfoque constructivo mientras protege los intereses de los catorce sectores que representa. En conversaciones con medios de comunicación, destacó la preocupación particular por sectores económicamente sensibles, identificando específicamente la manufactura terapéutica, la producción química y la manufactura automotriz como áreas que requieren atención especial durante cualquier proceso de negociación o revisión.

Evaluación de la estabilidad del tratado comercial

Contrario a algunas preocupaciones prevalecientes, la presidenta de Canacintra rechazó la noción de que el tratado comercial enfrenta riesgo genuino de eliminación. Caracterizó las declaraciones recientes del liderazgo estadounidense respecto a la posible disolución del acuerdo como principalmente de naturaleza política más que reflejando motivaciones económicas sustanciales.

En su análisis, señaló que la administración estadounidense parece enfocada en esfuerzos de reindustrialización dentro de sus propias fronteras. Reconoció que aunque la reindustrialización representa una tarea compleja que requiere plazos extendidos e inversión de capital sustancial en maquinaria e infraestructura física, un factor limitante crítico involucra la disponibilidad de talento humano calificado. Enfatizó que México posee ventajas competitivas significativas en capital humano y capacidades de fuerza laboral que serían esenciales para cualquier tal emprendimiento.

El presidente estadounidense ha realizado múltiples declaraciones públicas amenazando con terminar el arreglo trilateral y perseguir acuerdos bilaterales separados con Canadá y México de forma independiente. A pesar de estos pronunciamientos, el liderazgo de Canacintra mantiene confianza en la continuidad del tratado comercial.

Medina Ortega caracterizó la situación como aquella donde modificaciones estructurales fundamentales pueden ser inminentes en lugar de la terminación completa del acuerdo. Enfatizó que todas las partes involucradas tienen la responsabilidad de trabajar activamente a través del proceso de renegociación para asegurar la preservación del acuerdo. Concluyó que la disolución completa del arreglo comercial parece improbable, ya que las interdependencias económicas y consideraciones de fuerza laboral hacen tal resultado impracticable para todas las naciones involucradas.

Esta perspectiva refleja una evaluación optimista pero cautelosa de las relaciones comerciales, reconociendo presiones reales por el cambio mientras enfatiza los factores estructurales subyacentes que sustentan la cooperación continua entre los tres socios comerciales.


México afronta prueba de productividad con semana laboral más corta, advierte Canacintra

El plan de México para reducir las horas de trabajo establecidas por ley avanzará el próximo año, pero el mayor obstáculo será impulsar la productividad laboral e instalar medidores confiables de eficiencia en el trabajo, afirmó María de Lourdes Medina Ortega, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), en una entrevista publicada el 21 de diciembre de 2025 por el medio de negocios El Cronista.

La advertencia de Medina Ortega llega en un momento delicado: los legisladores deben finalizar la reducción gradual de la jornada laboral estándar en 2026, una reforma destinada a armonizar los estándares laborales mexicanos con los de sus socios comerciales de América del Norte y entregar mejoras en la calidad de vida a los empleados. Sin embargo, sin herramientas de productividad más agudas, los líderes industriales temen que menos horas podrían traducirse en una producción menor en lugar de una economía más eficiente.

Una instantánea reciente del desempeño nacional subraya lo que está en juego. El Índice Global de Productividad Laboral, calculado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y analizado por el grupo de reflexión México, ¿Cómo vamos?, registró 95.9 en el tercer trimestre de 2025: sin cambios respecto al trimestre anterior y 0.2 por ciento menor que el mismo período hace un año. En términos anualizados, la productividad disminuyó 0.1 por ciento, muy por debajo del objetivo de crecimiento del 4.8 por ciento. La desaceleración sugiere que, incluso antes de que entre en vigor la semana laboral más corta, México enfrenta dificultades para extraer más valor por cada hora trabajada.

Medina Ortega indicó a El Cronista que Canacintra, que representa 14 ramas industriales, dedicará 2026 a diseñar métricas sólidas capaces de capturar eficiencias sector por sector. «El reto más grande que enfrentará la reducción de la jornada laboral será incrementar la productividad y establecer un sistema de medición que defina la eficiencia del trabajo», señaló, agregando que un parámetro uniforme ignoraría las realidades muy diferentes de, por ejemplo, los ensambladores automotrices y las plantas químicas. En su lugar, la cámara pretende colaborar con empresas miembros para personalizar indicadores que reflejen los ciclos de producción de cada sector, la adopción tecnológica y la composición de la fuerza laboral.

El llamado a datos granulares no es puramente tecnocrático. Las autoridades laborales de México han argumentado que la semana laboral más corta fortalecerá la competitividad al promover empleados más saludables y motivados. Canacintra apoya en general la reforma, señaló Medina Ortega, ya que el cambio se alinea con los compromisos que México contrajo en el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC) para mantener estándares laborales más altos. Aun así, advirtió que los beneficios se materializarán solo si las empresas logran extraer mayor producción del horario comprimido. De lo contrario, los costos de nómina podrían aumentar mientras los volúmenes se estancan.

Un factor complicador es el panorama desigual de productividad ya visible en la industria mexicana. Los exportadores de alta tecnología disfrutan de niveles de eficiencia comparables a los de economías avanzadas, impulsados por la automatización e integración de cadenas de suministro. En contraste, los fabricantes más pequeños en segmentos tradicionales a menudo dependen de procesos intensivos en mano de obra y enfrentan limitaciones de crédito o capacitación. Medina Ortega cree que tableros específicos por sector—rastreando indicadores tales como producción por máquina-hora, tasas de defectos y consumo de energía—permitirán a las empresas identificar cuellos de botella e invertir donde los retornos sean mayores.

La agenda de la cámara también se alinea con una próxima revisión del TMEC, programada para 2026. Medina Ortega indicó a reporteros que Canacintra presionará por refinamientos, no por la supresión del acuerdo, señalando terapéuticos, químicos y autopartes como áreas que requieren calibración cuidadosa. Aunque el expresidente estadounidense Donald Trump ha flotado repetidamente la idea de terminar el pacto a favor de acuerdos bilaterales, la líder de Canacintra desestimó la amenaza como principalmente retórica. Los planes de reindustrialización al norte de la frontera, argumentó, no pueden tener éxito sin la fuerza laboral calificada y ventajas de costo de México: una realidad que haría una ruptura completa contraproducente para los tres socios.

Dentro de México, los números macro respaldan un empuje hacia mayor productividad. Aunque el empleo se ha expandido junto con la inversión extranjera directa en años recientes, la producción por trabajador se ha estancado. De acuerdo con la serie del Inegi, la productividad en manufactura disminuyó 0.4 por ciento año a año en el tercer trimestre de 2025; en minería cayó 1.1 por ciento, y en construcción 0.8 por ciento. Los sectores de servicios se desempeñaron ligeramente mejor pero aún no alcanzaron la meta de crecimiento anual del gobierno.

Medina Ortega insiste en que la medición es el primer paso hacia invertir la tendencia. «Se debe saber qué se está midiendo, para después mejorar», indicó a El Cronista, instando a las empresas a combinar la recopilación de datos en tiempo real con programas de capacitación que equipen a los empleados para usar nuevas herramientas digitales. Canacintra explora asociaciones con universidades y proveedores de tecnología para desarrollar paquetes de sensores asequibles y tableros en la nube para pequeñas y medianas empresas.

La ventana de política es estrecha. Bajo el proyecto de ley circulando en el Congreso, el máximo legal caería de 48 a 40 horas por semana durante una transición de dos años. Las empresas en la frontera de eficiencia—especialmente en clústeres orientados a la exportación—podrían simplemente reorganizar turnos o agregar automatización. Pero en operaciones intensivas en mano de obra, una reducción de ocho horas podría significar contratar personal adicional a menos que la productividad aumente proporcionalmente, incrementando costos y potencialmente erosionando la competitividad.

Funcionarios del gobierno argumentan que la reforma podría desbloquear un círculo virtuoso: al otorgar a los trabajadores más descanso, el ausentismo y la rotación deberían disminuir, impulsando finalmente la producción por hora. Medina Ortega no disputa la lógica pero dice que la premisa será probada en pisos de fábrica. «Necesitamos evidencia que lo compruebe», enfatizó, reiterando la necesidad de métricas creíbles y transparentes.

Más allá de los pisos de fábrica, los defensores laborales ven la semana más corta como un asunto de justicia social. El límite de 48 horas de México ha permanecido sin cambios desde 1917, muy por encima de la norma de 40 horas en la mayoría de países de la OCDE. Los líderes sindicales sostienen que los métodos de producción modernos ya permiten a las empresas cumplir objetivos de producción en menos horas; formalizar la reducción simplemente alinearía los estándares legales con la realidad. En contraste, los grupos empresariales advierten que sin ganancias de productividad, la reforma podría ser contraproducente, empujando trabajo hacia sectores informales que carecen de protecciones sociales.

La postura medida de Medina Ortega refleja un acto de equilibrio. Presenta a Canacintra como un socio constructivo, comprometido con elevar la productividad para que la reforma tenga éxito. Sin embargo, también señala que los hacedores de política deben prestar atención a las diferencias sectoriales y evitar mandatos rígidos. Por ejemplo, las industrias de procesos continuos como la petroquímica operan equipos las 24 horas del día; reducir las horas semanales sin ajustar las estructuras de turnos podría interrumpir programas de mantenimiento y aumentar riesgos de seguridad. Soluciones personalizadas—como días de trabajo comprimidos u horas extras voluntarias con pago adicional—podrían lograr la intención de la ley mientras se preserva la estabilidad operativa.

En los meses próximos, la cámara planea establecer grupos de trabajo en cada uno de sus capítulos regionales para probar esquemas de medición y recopilar datos de referencia. Los primeros en adoptar compartirán resultados, permitiendo que colegas refinen metodologías antes de que la semana más corta sea obligatoria en todo el país. Medina Ortega espera que los hallazgos alimenten negociaciones de contratos colectivos e informen las directrices de aplicación del Ministerio de Trabajo.

Analistas industriales señalan que el calendario político podría acelerar la presión. Con elecciones federales programadas para 2026, la administración está ansiosa por mostrar logros favorables a los trabajadores. Los legisladores podrían, por lo tanto, apresurarse en el cronograma, aumentando la importancia del enfoque basado en hechos de Canacintra. Medina Ortega, por su parte, enmarca el desafío como una oportunidad: «Si medimos bien y elevamos la productividad, la reducción de la jornada será un paso adelante, no un lastre», indicó a El Cronista.

Análisis: Durante los próximos dos años, el éxito de la reforma de reducción de jornada de México probablemente dependerá menos de la mecánica legislativa que de la capacidad del país para cerrar su brecha de productividad. La evidencia internacional sugiere que menos horas pueden emparejarse con mayor producción: Alemania y los Países Bajos trabajan menos horas pero mantienen eficiencia de clase

Fuentes

  • https://www.cronista.com/mexico/actualidad-mx/alerta-productividad-laboral-reto-de-la-reduccion-de-la-jornada-canacintra/